viernes, 11 de febrero de 2011

La palabra que no se puede escribir

El amigo Juan (cuyo blog En la trébede es muy recomendable), cuelga el siguiente mensaje en el foro de Saber y Ganar (aquí está el original, aunque hay que registrarse para acceder a él).
La palabra que no se puede escribir
Hace unos días le hice una consulta a la RAE, ¿cómo se escribe el imperativo de salirle? Su respuesta fue la siguiente:

En relación con su consulta, le remitimos la siguiente información: La interpretación forzosa como dígrafo de la secuencia gráfica ll en español hace imposible representar por escrito la palabra resultante de añadir el pronombre átono le a la forma verbal sal (imperativo no voseante de segunda persona de singular del verbo salir), oralmente posible si, por ejemplo, ordenáramos a alguien salir al paso o al encuentro de otra persona aludida con el pronombre le: [sál.le al páso], [sál.le al enkuéntro]. Puesto que los pronombres átonos pospuestos al verbo han de escribirse soldados a este, sal + le daría por escrito salle, cuya lectura sería forzosamente [sá.lle], y no [sal.le]].
Hemos topado, por tanto, con el que quizá sea el único bug de la ortografía española. Una palabra que existe gramaticalmente y se puede pronunciar, y que sin embargo no se puede escribir. ¿En la siguiente ortografía de la RAE incluirán alguna solución para esto? ¿Quizá un guión?

Durante muchos muchos años, he usado la palabra sal-le más o menos. Cuando practicas deportes se equipo, es muy fácil tener que decir a un compañero -sal a defender a ese-, más abreviado un sal-le en forma imperativa.


No sé qué dice de mí el que este tema me parezca interesante (peor que aquellos bizantinos que discutían del sexo de los ángeles, mientras el turco sitiaba Constantinopla). Mi solución personal (de avestruz, lo sé, mea maxima culpa) sería evitar esa construcción: decir sal a su paso. Pero me parece que la solución que se integra más fácilmente en el sistema ortográfico es expandir el uso del guión para este uso. Si la memoria no me engaña, en catalán se da con cierta frecuencia esta circunstancia y usan un signo ortográfico especial para solucionarlo (ŀl); pero este caso es tan infrecuente en español, que no merece la pena introducir un nuevo signo.
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