lunes, 20 de octubre de 2008

Pronunciar el inglés es fácil

Bueno, así dicho, para que choque.

Veamos. El problema del inglés no es pronunciarlo, como se suele expresar. Adquirir una pronunciación clara e inteligible no es complicado. Que no se note de qué país procedemos es un poco más difícil. Que no se distinga de un nativo, sin estar en contacto frecuente, sí que lo es. Pero a la mayoría no le hace falta pasar por nativo. Sólo hay que ver a dónde ha llegado Schwarzenegger, con ese acento que tiene.

Lo difícil es ver una palabra escrita y saber qué fonemas hay que pronunciar. El español para eso es muy sencillo. Con 34 reglas (1,26 reglas por letra, ya que algunas letras tienen varias pronunciaciones) se explica la lectura del español.
En inglés, esto no sucede. Hay reglas, sí, pero hay tantas, y además interfieren entre sí, que ni un nativo puede tener la certeza de saber la pronunciación correcta de una palabra que no conozca. Y si la palabra es un préstamo de otro idioma, el tema se complica aún más.

Pero. Sí que hay una serie de reglas que nos pueden guiar. Y aquí entra mi blog. Voy a intentar explicar “reglas” de aplicación más o menos universal. Entiéndase bien: una regla en ciencias no tiene excepciones. En nuestro tema, tendrán excepciones. La única forma de evitarlo es alargar tanto la regla, que no se pueda recordar. Pero sí que hay guías, que los nativos usan de modo inconsciente para guiarse con su propio idioma.

Y vale ya de enrollarse. Un último consejo. Para ver bien los símbolos fonéticos, hace falta la fuente Arial Unicode MS. Viene con el Office (aunque no en la instalación por defecto, hay que pedirle exprofeso que la instale). Si no la tienes instalada, puedes buscarla en las páginas de Microsoft.
Publicar un comentario